lunes, 25 de enero de 2016

[DIETARIO]. [OCCIDENTE EN PELIGRO POR LOS NUEVOS LENINISTAS]. [VALENTÍN-H. MEDINA RODRÍGUEZ].










Los reaccionarios totalitarios de la izquierda rancia (LOS COMUNISTAS DE NUEVO CUÑO), nos quieren arrancar los valores esenciales de la Civilización Occidental, con la coartada del "paraíso" comunista, y con la idea que la fuerza es la esencia de la política. El populismo modulador de las masas a través del control de los medios de comunicación, de las calles y de la educación, son las armas necesarias que emplean para tales fines. El comunismo ya no está para dar ningún tipo de lecciones: ni culturales ni materiales. Allí donde este lleva años instalado solo reparte el igualitarismo de la miseria y el Estado-control. Cuba, Corea del Norte, en menor medida China por sus avances hacia una economía de mercado, son ejemplos claros. Y el gran fracaso: el hundimiento en 1991 de la URSS. 

Los nuevos lobos con piel de cordero, esto es, los totalitarios constituidos bajo diferentes nombres surgidos en Venezuela, en Grecia, Bolivia, Ecuador, en la Argentina..., solo han traído dolor a la población. En nombre de un líder carismático y de una sociedad más libre e igualitaria, además del dolor constante, han implantado la corrupción, el nepotismo, las persecusiones políticas y religiosas, un retroceso de los derechos civiles  y unas desigualdades sociales que hacen enrojecer: una oligarquía política y económica controla los medios productivos estatalizados y la estandarización ideológica (en forma de marxismo-leninismo).

A ella, al viejo eje EE.UU./Europa, lo occidental civilizatorio frente a las demás regiones del planeta huérfanas aún de un desarrollo estable, lo que hoy día es la punta de lanza del progreso humano (con todas sus deficiencias y las correcciones que habrán de ir introduciéndose continuamente en favor de los más desfavorecidos), le debemos nuestras democracias, el cosmopolitismo, el Estado del Bienestar, unos derechos humanos potentes (aunque siempre mejorables), una economía de mercado que garantiza una mayor prosperidad y una gran tradición cultural. 

Liberalismo, socialdemocracia y democristianos son la base política que han movido y mueven nuestro Occidente. Gracias a esta interrelación somos lo que somos, y esto nos hace fuertes para luchar contra aquellos que quieren desmantelar nuestro modo de vida y de pensar. En este caso la izquierda cavernícola que vive, esencialmente, de los eslóganes. 
















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