El mar como presente eterno. Su existencia como límite de horizontes inmediatos. En la vida se puede escoger por convivir con un mar de luz, en quietud de pensamiento, o escapar de él, en fuga hacia nuestro sueño.
El 31 de octubre de 1984 (recién licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia) compré, en la librería Lemus, la novela Paradiso. 490 pesetas de la época. Lezama Lima se acercó a mí a través de la Editorial Fundamentos, en su 5.ª edición de 1982. Desde ese año hasta 1984 conocí el Paraíso que significó la calle de Heraclio Sánchez: una de las rutas esenciales de San Cristóbal de La Laguna. Por entonces The Holy Word era AMOR.
SUEÑOVERDADES. Son las 10.00 horas y la panza de burro lo inunda todo. La conciencia de SER me levanta el ánimo. La VOLUNTAD de escribir me aleja de las alargadas sombras. AFORTUNADAMENTE.
Hazme nuevo. Léete, si no lo has hecho ya, ahora que el reloj se ha parado, lo que es una obra maestra: The Road. Regresaba del destiempo aquella tarde. Para llegar a our immortal day.
estoy en el momento presente rodeado de llamas instalado en una selva humana y sé que el mañana no está asegurado para nadie y que al sudor que hace brillar mi cara ahora le espera la noche donde habré de buscar tu cuerpo y esto en definitiva no supone más que la vida y la muerte cada día